Bueno, a lo que iba. El viaje fue muy tranquilo. Las vistas tampoco eran muy espectaculares porque estaba bastante nublado pero antes de llegar comenzamos a ver la cordillera de los Andes, del lado chileno (en la foto). Las vistas eran alucinantes. Yo creo que era la emoción de ver la montaña que siempre había visto dibujada en un mapa sobre un papel. Ahora las estaba viendo de verdad. Luego me dijeron que eran las montañas más nuevas. Y las de Tandil donde ya había estado en días anteriores las más antiguas.
martes, 26 de febrero de 2008
La llegada al fin del mundo
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