lunes, 25 de febrero de 2008

El viaje de ida

Estaba amaneciendo sobre la ciudad de Buenos Aires. El sol aparecía cansinamente sobre el marrón y denso Río de la Plata cuando llegamos al aeropuerto de Aeroparque y nos encontramos con una cola inmensa para facturar el equipaje. Irían todos al mismo sitio? Horror, yo que pensaba que todavía podían quedar sitios vacíos, sin turistas. Independientemente de que en ese momento yo era una turista más. Era mi primer viaje al fin del mundo, aparte del Finisterre gallego que supongo que todos los que vivimos en aquí conocemos.

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